Índice
- 1 El problema no es vender, sino vender humo con vocabulario nuevo
- 2 El diccionario marketiniano de LinkedIn
- 3 GEO, IA y la necesidad de opinar antes de trabajar
- 4 El humo de «lo que funciona para IA»
- 5 El SEO no ha muerto, pero el teatro del sector no descansa
- 6 Cómo separar criterio, experiencia y trabajo real del ruido
- 7 Mi conclusión: yo no quiero parecer interesante, quiero hacer rentable el SEO
El problema no es vender, sino vender humo con vocabulario nuevo
No tengo nada contra vender. Tampoco contra aprender conceptos nuevos, herramientas nuevas o formas distintas de trabajar.
El problema empieza cuando una parte del sector convierte el sentido común en jerga, la experiencia en teatro y cualquier moda de la semana en una verdad absoluta que hay que publicar corriendo en LinkedIn, X o YouTube.
Trabajo cada día con clientes, con problemas reales, con tiempos reales y con cosas que funcionan o no funcionan. No me cierro a aprender vocabulario nuevo, pero filtro y me quedo con lo útil. No repito palabras solo porque estén en tendencia.
Y últimamente cuesta bastante separar el trabajo real del ruido.
El diccionario marketiniano de LinkedIn
Hay días en los que entras en LinkedIn y parece que todo el mundo trabaja dentro del mismo carrusel.
Las mismas palabras, las mismas ideas y los mismos gestos. Y siempre esa sensación de que, si no metes tres palabrejas nuevas por publicación, no estás al día.
Seguro que me dejo varias, porque cambian cada mes, pero el diccionario marketiniano va más o menos por aquí:
- Autoridad fingida: disrupción, evangelizar, referente
- IA y futuro: paradigma, GEO / SGE, human-centric, prompt engineering
- Humo corporativo: sinergias, escalable, accionable, mindset
- Métricas de vanidad: engagement, visibilidad, autoridad de marca
- Muletillas de gurú: ojo a esto, aterrizar, brutal, game changer
Apilan estas palabras con mucha fe, a ver si por fin se les aparece un cliente o la Virgen de Fátima.
El problema no es la palabra en sí, sino cuando la palabra sustituye a la idea.
Yo trabajo cada día con muchas de las cosas que esas palabras intentan describir. No me molesta aprender vocabulario nuevo si me sirve para pensar mejor o comunicar mejor. Lo que no voy a hacer es repetir términos porque están de moda, porque “quedan bien” o porque parece que dan más autoridad.
A veces lees tres publicaciones seguidas y no sabes si te están explicando una metodología nueva o si simplemente han reinventado la rueda y le han puesto un nombre bonito a algo que ya hacíamos hace años con normalidad.
GEO, IA y la necesidad de opinar antes de trabajar
Ahora le ha tocado el turno a GEO, a la IA, a la búsqueda conversacional y a todo lo que se pueda envolver en una sigla nueva.
Ojo, que el tema existe.
Google ha publicado documentación específica sobre cómo está integrada y funciona la IA en Search, incluyendo AI Overviews y AI Mode vistas desde la perspectiva de los sitios web. Además, y al mismo tiempo, GEO se está empujando fuerte en medios y publicaciones del sector como si fuera una nueva capa de visibilidad alrededor de motores generativos.
Hasta aquí, bien.
El problema empieza cuando da la sensación de que a todo el mundo le ha dado tiempo a investigar en profundidad, medir, testar, validar y sentenciar el tema en dos semanas.
De repente aparecen debates de todo tipo:
- si GEO es nuevo o es solo una extensión del SEO
- si el SEO ha muerto
- si ahora lo importante ya no es posicionar sino «ser citado por la IA»
- si hay que reescribirlo todo para asistentes, LLMs y motores generativos
Y yo leo muchas de esas cosas por encima y pienso lo mismo: ¿de dónde sale tanta conclusión tan rápido y con tanta seguridad?
¿De pruebas reales?, ¿de clientes?, ¿de proyectos?, ¿de estudios serios?.
¿O de leer cuatro posts, dos hilos y una tendencia de Linkedin y convertirlo en doctrina a las 11:30 de la mañana, cuando el café torrefacto ya les está bajando para el estómago?
Mientras una parte del sector publica opinión urgente sobre cada estímulo de la semana, otros seguimos trabajando.
A mí no me ha dado tiempo a publicar nada al respecto. Lo he reservado todo para este post, por todo lo que me habéis hecho tragar. 😈
El humo de «lo que funciona para IA»
Otro clásico reciente es el contenido de «esto funciona para IA» o «esto te penaliza porque está hecho con ChatGPT».
Y aquí es donde se mezclan muy bien la ignorancia, el ruido y el vendehúmo.
Google lleva tiempo diciendo algo bastante claro: a través de su «Helpful Content System», su algoritmo no está programado para castigar un texto por el hecho de haber sido generado con IA, sino para discernir si ese contenido es útil, original y está alineado con la intención de búsqueda.
Lo que el sistema detecta y degrada es el abuso de contenido escalado (páginas generadas en masa sin supervisión), porque carecen de lo que en SEO técnico llamamos «Information Gain» (aporte de información nueva). Si el contenido no ofrece una perspectiva única o experiencia propia, el sistema lo clasifica como «low quality», independientemente de si lo escribió un humano perezoso o un bot sin instrucciones.
Porque no es lo mismo esto:
- copiar un prompt mágico comprado por ahí
- generar veinte textos huecos
- pegarlos tal cual en una web
- hacerlo encima en la web de un cliente
- y luego subir una gráfica de Search Console a LinkedIn para sacar una conclusión universal
que esto otro:
- usar ChatGPT o Gemini como ayudante
- marcar tú el tono
- decir qué quieres transmitir
- meter tu experiencia propia
- revisar, corregir y orientar el texto
- usar la herramienta para ordenar mejor una idea que ya es tuya
Esto son dos formas completamente distintas de trabajar.
Si tienes a la IA al lado como apoyo editorial, el texto sigue siendo tuyo. Solo has utilizado una herramienta para ayudarte a estructurar, desarrollar o contrastar algo que ya estabas construyendo con tu criterio.
Si lo que haces es desentenderte del trabajo, publicar textos sin alma, sin experiencia y sin revisión, entonces no me vengas luego con una captura de Search Console y una conclusión solemne sobre la IA.
Una gráfica sin contexto me dice muy poco.
Lo que quiero ver es cómo se ha trabajado el contenido, si existe criterio detrás, qué experiencia real se ha incluido en el contenido, qué intención tenía ese texto y qué nivel de edición y dirección ha existido.
Porque la diferencia entre un asistente útil y una fábrica de basura no está en la herramienta, está en la persona que la usa.
El SEO no ha muerto, pero el teatro del sector no descansa
Otro de los grandes clásicos del género:
- “¿Merece la pena el SEO a día de hoy?”
- “Mi sincera opinión”
- “La verdad que nadie te cuenta”
- “¿Ha muerto el SEO?”
No sé en qué momento una parte del sector empezó a hablar como si viviera dentro de un titular de YouTube, un carrusel de LinkedIn y un reel de TikTok al mismo tiempo.
Todo tiene que sonar a drama.
A opinión definitiva.
A «esto te va a cambiar cómo entiendes el SEO».
Y, por supuesto, con un poco de show por encima.
Y sinceramente, no lo entiendo.
No sé si me he perdido algo estos años o si simplemente no estoy hecho para comportarme así, pero a mí me gusta trabajar profesional, tener mis cosas organizadas, estar al día, revisar proyectos, hacer seguimiento, hablar claro con clientes y disfrutar del trabajo bien hecho.
No soy perfecto, ni el Consultor SEO número uno y tampoco necesito parecer el humor personificado.
Tampoco necesito hablar como un bot que se cree dentro de una campaña permanente.
A mí me da satisfacción hacer bien mi trabajo.
Y no veo por qué eso tiene que sonar raro en 2026.
El SEO no ha muerto. Lo que no descansa es el teatro montado alrededor del SEO.
Cómo separar criterio, experiencia y trabajo real del ruido
Si llevas poco tiempo en el sector, entiendo perfectamente que a veces cueste distinguir una idea útil de una publicación bien decorada.
Por eso, para mí hay varias señales bastante claras.
Desconfía cuando veas esto:
- gente que convierte cada semana una moda en una verdad absoluta
- perfiles que simplifican siempre la parte difícil
- publicaciones que prometen mucho y aterrizan poco
- gráficas sin proceso, sin contexto y sin explicación real
- vocabulario complejo para explicar ideas simples
- opiniones muy firmes sobre cosas que apenas están empezando a explorarse
- más obsesión por sonar moderno que por ser útil
Y valora más esto otro:
- quien aterriza ideas y también explica límites
- quien no tiene problema en decir “esto no lo sé todavía”
- quien muestra proceso, no solo resultado
- quien habla desde experiencia y no solo desde tendencia
- quien no necesita teatralizar cada publicación para parecer relevante
El contenido más serio y profesional puede servir para posicionarte en el sector, pero suele tener mucho más difícil la repercusión si no lo haces brillante, gritón, llamativo o directamente especulativo.
Tiene menos show, menos titular y menos «mira qué opinión más intensa tengo sobre el tema del día».
Pero sigue siendo el que más valioso cuando de verdad estás intentando trabajar con criterio o tomar decisiones.
Mi conclusión: yo no quiero parecer interesante, quiero hacer rentable el SEO
Hace años escribí un post criticando a los vendehúmos del marketing online.
El fondo del problema sigue siendo parecido, solo que ahora el decorado ha cambiado.
Antes el humo se vendía con promesas de dinero fácil, embudos, blogs milagrosos y titulares huecos.
Ahora también se vende con palabrejas de LinkedIn, debates eternos sobre GEO, conclusiones pobres sobre IA y una necesidad casi compulsiva de opinar antes de trabajar.
Yo no quiero parecer interesante en redes.
No quiero vivir dentro de una performance profesional permanente.
No necesito sonar como si cada párrafo fuera un CTA, un reel o una “sincera opinión” de YouTube.
Lo único que quiero es trabajar de la manera más profesional posible, disfrutar de lo que hago, tener criterio propio y hacer rentable el SEO para los demás. No necesito mucho más.

Trabajo así, vivo así y disfruto así. No necesito parecer interesante. Me basta con hacer bien mi trabajo.
Escrito por:
Más de 15 años de carrera me han enseñado que el SEO es un ecosistema vivo. Paso cada jornada trabajando para que las empresas alcancen su máximo potencial en Google


